lunes, 4 de mayo de 2009

Dolores, dolores, dolores...

Los dolores de cabeza suelen ser a causa del estrés, los problemas, el día a día, enfermedad o, simplemente, el cansancio que siente la mente.

¡Qué inteligentes, los dolores! Cuando nosotros nos hacemos daño, ellos nos avisan de lo ocurrido. ¿Para qué? ¡Para que no sigamos!

Aunque suene muy tonto, hay gente que aunque reciba dolor, sigue actuando de la misma manera de siempre... causándose así más dolor. ¡Y no paran! Estarán locos, locos. Pobres dolores, por mucho que puncen y dañen, no les hacen caso... como, por ejemplo, los dolores del corazón. ¡Pobre corazón...! Siempre recibiendo dolor, por un lado y otro, sin cesar. ¿Y por qué? ¡Porque somos tontos!

Bueno, a ver, a ver... no, no estoy insultando a nadie, no, no... solo digo, menciono, informo.

Informo sobre los dolores del pobre corazón cuando al portador de éste le rechaza un amor no correspondido. ¡Ooh...! Pobre corazoncito...

O cuando una amistad se rompe de repente. ¡Ay, cómo duele!

Pero, ¿qué le vamos a hacer? Por mucho que creemos aprender de los errores, volvemos a caer... ¡Y de nuevo sentimos dolor!


¡Qué tan masoquistas somos...!

2 comentarios:

  1. Primerooooo :D

    Ya te he dicho que me encantan tus textos :3 y mucha razon tienes, a la gente le encanta sufrir D:

    aver si este blog llega muy lejos!

    ResponderEliminar
  2. Nunca lo hizo... ¿por que lo abandonaron?

    ResponderEliminar